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miércoles, 31 de marzo de 2010

Los jardines de mi mente

Cada vez que me siento a traducir un documento, siento que el jardinero de mi cerebro se vuelve un poco loco. Tengo jardincillos en cada uno de los tres idiomas que se puede decir que sé. Y cada uno tiene su flora propia y su ambiente especial. Están compuestos de significados y conceptos, la mayoría comunes, pero muchos otros tan autóctonos e idiosincráticos que resultan irreemplazables.

Recrear un parterre con la flora de la que se dispone no siempre es fácil, cada planta requiere un suelo, exposición y humedad diferente. Mi jardinerillo va haciendo lo que puede, trajinando arbustos y flores de un lado a otro, probando injertos y estudiando cada local con atención cirujana. En los tiempos record en que le pido un trabajo, se confunde y me pone petunias donde van los romeros, o me ofrece una adelfa cuando le pido una hilera de lilandis. El pobre.

Sin embargo, aunque cada reproducción sea difícil, los originales van creciendo en tamaño, riqueza y variedad. El Castellano, mi patria, parece extenderse con cada nueva adquisición de los vecinos. Lo voy completando lentamente con rarezas y exquisiteces, y siento que cada vez entiendo mejor sus sus formas y sus raíces. Intento mantenerlo puro, pero a la vez dejarle que se hibride y evolucione - y sea en su naturaleza de idioma-jardín la vida que viene a mis labios cuando me levanto, a mis pensamientos cuando estoy sola y a mis locos sueños cuando se apaga la luz en el jardín en el que oficialmente resido.


Jardincito desterrado, Castellano, eres
mi código secreto en el extranjero,
mi apreciada y continua compañía,
tus miles de flores llevo dentro
con las que expreso cada día,
Castellano, al mundo entero

mis tristezas y alegrías.

martes, 23 de marzo de 2010

Cerebro del derecho y cerebro del revés

La Biblia del Punto y el Ganchillo
Estoy contentísima con ésta mi nueva adquisición! Fabulosos dibujos explicativos, fotografías, ideas, consejillos, y un montón de proyectos para el aprendiz y el experto. En tres días ye he aprendido los conceptos básicos, a aumentar y disminuir puntos, a hacer Fair Isle Knitting (punto de la Isla de Fair, caracterizado por motivos geométricos multicolores) y me propongo aprender a hacer ochos y a tejer con agujas circulares (para calcetines, guantes, mangas, etc.).

De paso estoy aprendiendo nuevos vocablos anglófonos, de ésos que han quedado petrificados en el tiempo, verdaderas joyas para los amantes de la lingüística!. De hecho, resulta muy curioso saber que los nombres de los puntos tengan diversas terminologías en inglés americano, inglés australiano e inglés británico, como si las palabras específicas de artesanías locales nunca hubiesen necesitado influencias externas. Al igual que ciertas maneras de tejer fueron "inventadas" en algún lugar del planeta (hoy extendidas gracias a la globalización), su nomenclatura asociada es igualmente autóctona e interesante. Son pequeñas reliquias de cada pueblo, que de alguna manera expresan también su manera de ver el mundo.

Mi
verdadera gran sorpresa en este libro es que Las mujeres inglesas tejen al revés que las de el resto del mundo! Tendrá este pueblo los hemisferios cerebrales al revés del resto de la Humanidad y ningún estudioso del asunto se ha dado cuenta? Seguiré leyendo, tejiendo y buscando respuestas...