Mostrando entradas con la etiqueta cocina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cocina. Mostrar todas las entradas

domingo, 24 de octubre de 2010

Bizcocho de canela

Delicioso para una tarde lluviosa de un domingo de Octubre,
acompañado de una buena tacita de té
.

Masa:
- 1 taza de leche
- 6 cucharadas de margarina
- 2 1/2 cucharaditas de levadura
- 2 huevos
- 1/3 taza de azúcar
- 31/2 tazas de harina

Relleno:
- 1/3 taza de azúcar
- 2 cucharadas de canela
- 1 cucharada de margarina derretida

Para pintar el pan: 1 huevo y un poquito de leche.

Modo de preparación:
- Calentar la leche con la margarina, antes de que hierva añadir la levadura, la harina y la sal.
- En otro recipiente, batir los huevos y añadir el azúcar e ir juntando la mezcla anterior hasta que quede una masa uniforme y pegajosa. Pasarla a otro recipiente durante 2 horas para que crezca. Como la masa es pegajosa, mojarse las manos para pasarla de un recipiente a otro.
- Estirar la masa uniformemente, siendo el ancho el largo del molde que irá al horno.
- Preparar el relleno y esparcirlo por la masa
- Enrollarlo con cuidado. Dejarlo crecer otra hora (a mí no me ha crecido).
- Pintar el rollo con una mezcla de huevo y leche.
- Llevarlo al horno durante 40 minutos a 180º C.

Me ha quedado delicioso! Imaginad el olor que tiene la casa a pan caliente y canela. Receta tomada de "El Monstruo de las Galletas".

martes, 20 de abril de 2010

El Mercado

Dos veces por semana el mercado se llena de vida. Aparecen viejitos de todas las aldeas circundantes cargados de mercancías variadas para venderlos a buen precio y poder subsistir. Porque la pensión no llega. Y aparecen clientes de esas mismas aldeas a comprar bueno y barato, porque el paro aprieta.

En la parte exterior se encuentran los textiles (sábanas, toallas, ropa) y accesorios (sombreros, calzado, bisutería), básicamente el concepto de mercadillo de gitanos. Me hubiera gustado verlo antes de la invasión textil china. Me hubiera gustado comprar ropa portuguesa en un mercadillo. Aún así, hay cosas que se salvan (el puesto de los sombreros hechos a mano me fascina).

En el lateral de la zona exterior se instalan los vendedores ambulantes, sin puesto definido, que venden animales vivos (conejos, gallinas, corderos, patos) y una infinidad de verduras: coles, lombardas, grelos, acelgas, nabos, nabizas, y un sinfín de especies cuyos nombres desconozco en español y portugués. A dos duros, como quien dice. Al contrario que los vendedores de fruta, se ve que éstos han cultivado y recogido sus productos con sus manos. Se nota en las cajas desgastadas, en las cuerdas improvisadas, en los restos de tierra adheridos a los alimentos.

Por último, el interior del mercado. El Gran Bazar. Pescado fresco recién venido de las lonjas de Figueira, con decenas de especies de peces y cefalópodos. Embutidos caseros. Quesos de la sierra. Legumbres secas en sacos, en las que apetece meter la mano, como hacía Amélie Poulain. Frutas. Encurtidos. Y plantas, muchas plantas. Pies de calabacines, melones, sandías, pepinos, frutales. Pies de aromáticas: perejil, albahaca, cilantro, orégano. Y plantas de jardín: pensamientos, nomeolvides, verbenas, geranios, y tantas especies en bulbos, a un cuarto del precio de lo que se vende en los grandes centros de bricolaje y jardín.

Todo esto al lado de casa. Dos veces por semana. Me pregunto: Qué hago yo comprando en Continente, Jumbo, Dia e Intermarché? Me respondo: gastar gasolina en sus laberínticos aparcamientos, respirar el ambiente falsificado del centro comercial, consumir y desechar plásticos y envases compulsivamente, para comprar comida conservada en cámaras frigoríficas, con color pero sin sabor, dar lucro a grandes cadenas comerciales. Por qué hacerlo cuando mis vecinos agricultores tienen que sobrevivir con 413 € de pensión mínima y me ofrecen comida fresca a buen precio y al lado de casa?

Está decidido. Hoy cenamos pescado fresco con verduritas. Me voy al mercado!

domingo, 7 de marzo de 2010

Puré de calabaza y champiñones

Si hay cosa típica en Portugal, son las sopas. En realidad por "Sopas" se entienden purés, caldos y cualquier cosa que se coma con cuchara. Forman parte imprescindible de un buen plato de carne o pescado, pero suelen ser también alternativa a una cena pesada. Y, calentitas, en invierno, sientan fenomenal!

Aquí va mi contributo a las "sopas" portuguesas.

Puré de calabaza y champiñones

2 patatas
1 cebolla
2 zanahorias
1 trozo de calabaza del tamaño de un puño
2 dientes de ajo
1 bandeja de champiñones
1 puerro
Queso en polvo

Cocer las patatas, cebolla, zanahorias, calabazas, el ajo y media bandeja de champiñoes. Añadir la media pastilla de caldo. Cuando está cocido, pasarlo por la batidora.

Al puré resultante, añadir el resto de los champiñones y el puerro en rodajitas y dejar cocer hasta que estén hechos.

Cuando estos últimos ingredientes están cocidos, servir caliente y espolvorear el queso...

Bom apetite!